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viernes, 26 de abril de 2013

Pig pin

Este fin de semana podéis encontrar Carla Lluna en Sant Carles de la Ràpita dentro de la jornada de retiro de la nueva hornada de futuros maestros de Yoga. Namaste.

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Este fin de semana podéis encontrar Carla Lluna en Sant Carles de la Ràpita dentro de la jornada de retiro de la nueva hornada de futuros maestros de Yoga. Namaste.

Boton forrado

Este fin de semana podéis encontrar Carla Lluna en Sant Carles de la Ràpita dentro de la jornada de retiro de la nueva hornada de futuros maestros de Yoga. Namaste.


miércoles, 3 de abril de 2013

"Fortune"


Me propongo demandar a la revista "Fortune", pues me hizo víctima de una omisión inexplicable. Resulta que publicó la lista de los hombres más ricos del planeta, y en esta lista no aparezco yo. Aparecen, sí, el sultán de Brunei, aparecen también los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori.
Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos, y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga.
Sin embargo a mí no me menciona la revista.
Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico. Y si no, vean ustedes: tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo.
Tengo una familia, esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijos maravillosos de quienes no he recibido sino felicidad; nietos con los cuales ejerzo una nueva y gozosa paternidad.

Tengo hermanos que son como mis amigos, y amigos que son como mis hermanos.
Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de mis defectos.

Tengo cuatro lectores a los que cada día les doy gracias porque leen bien lo que yo escribo mal.

Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa diría que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da manzanas que habrían acortado aun más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.

Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y la tierra.

Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.


¿Puede haber mayores riquezas que las mías?

¿Por qué, entonces, no me puso la revista "Fortune" en la lista de los hombres más ricos del planeta?"
¿Y tú, cómo te consideras? ¿Rico o pobre?
HAY GENTE POBRE, PERO TAN POBRE, QUE LO ÚNICO QUE TIENE ES... DINERO.

Armando Fuentes Aguirre (Catón)

martes, 2 de abril de 2013

London - Barcelona


Una vez en el aire conseguí dormir. Las recomendaciones del personal de abordo y la presión en mi pecho  en el momento del despegue, parecían un recuerdo muy lejano, como un eco en un desierto muy extenso,  mi mente inconsciente se zambullía en recuerdos olvidados por mi consciencia mientras el avión surcaba el cielo de París, en su trayecto de Londres a Barcelona. Encomendada a Morfeo, mi mente se alejaba más y más del cuerpo que viajaba a más de 3000 metros de altura.

                Un ruido familiar pero no habitual me despertó. Ruedas sobre moqueta, letanías en un inglés exquisito…. Poco a poco fuí despertando. Un carrito, un carrito metálico avanzaba por el pasillo, empujado por un chico con un pulcro uniforme de azafato que exhibía una sonrisa blanca y perenne, haciendo gala de una ensayada amabilidad. Té y café…
                Mientras mi yo reaparecía por completo, abriéndose paso entre retales de sueños, fui observando a los pasajeros que aceptaban, que se permitían ese momento de placer. ¡Eran todos ingleses!           Ningún español aceptaba, todos rehusaban. Una pregunta invadió mi mente… ¿A los españoles no nos gusta el te? ¿o el café?.  ¡Por supuesto que nos gusta!... ¿Qué está pasando? ¿A caso ya hemos llegado al punto de que creemos que gastar dos libras a cambio de unos minutos de placer, de sabor, de un momento inolvidable, ya es malgastar?
                Mientras el carrito avanzaba me pregunté. ¿Realmente alguien que viaja a Londres no puede gastar dos libras a cambio de unos minutos de placer?  ¿Tan hondo es el miedo que nos han inculcado a malgastar? A día de hoy ya no ahorramos sólo dinero. Ahorramos en placer, en bienestar, en reír… En vivir, en definitiva. Cosas como una taza de chocolate, una ducha caliente de más de un minuto, un masaje relajante o una cena sencilla entre semana,  no deberían aparecer jamás en nuestro plan de ahorro. Quizás no sea un buen momento para cambiarse de coche o comprarse un piso, pero me niego a creer que sea necesario ahorrar en esos pequeños momentos que cuestan muy poco y te hacen feliz.
-          Tea with milk please!


Albert Herraiz