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martes, 2 de abril de 2013

London - Barcelona


Una vez en el aire conseguí dormir. Las recomendaciones del personal de abordo y la presión en mi pecho  en el momento del despegue, parecían un recuerdo muy lejano, como un eco en un desierto muy extenso,  mi mente inconsciente se zambullía en recuerdos olvidados por mi consciencia mientras el avión surcaba el cielo de París, en su trayecto de Londres a Barcelona. Encomendada a Morfeo, mi mente se alejaba más y más del cuerpo que viajaba a más de 3000 metros de altura.

                Un ruido familiar pero no habitual me despertó. Ruedas sobre moqueta, letanías en un inglés exquisito…. Poco a poco fuí despertando. Un carrito, un carrito metálico avanzaba por el pasillo, empujado por un chico con un pulcro uniforme de azafato que exhibía una sonrisa blanca y perenne, haciendo gala de una ensayada amabilidad. Té y café…
                Mientras mi yo reaparecía por completo, abriéndose paso entre retales de sueños, fui observando a los pasajeros que aceptaban, que se permitían ese momento de placer. ¡Eran todos ingleses!           Ningún español aceptaba, todos rehusaban. Una pregunta invadió mi mente… ¿A los españoles no nos gusta el te? ¿o el café?.  ¡Por supuesto que nos gusta!... ¿Qué está pasando? ¿A caso ya hemos llegado al punto de que creemos que gastar dos libras a cambio de unos minutos de placer, de sabor, de un momento inolvidable, ya es malgastar?
                Mientras el carrito avanzaba me pregunté. ¿Realmente alguien que viaja a Londres no puede gastar dos libras a cambio de unos minutos de placer?  ¿Tan hondo es el miedo que nos han inculcado a malgastar? A día de hoy ya no ahorramos sólo dinero. Ahorramos en placer, en bienestar, en reír… En vivir, en definitiva. Cosas como una taza de chocolate, una ducha caliente de más de un minuto, un masaje relajante o una cena sencilla entre semana,  no deberían aparecer jamás en nuestro plan de ahorro. Quizás no sea un buen momento para cambiarse de coche o comprarse un piso, pero me niego a creer que sea necesario ahorrar en esos pequeños momentos que cuestan muy poco y te hacen feliz.
-          Tea with milk please!


Albert Herraiz

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